El estrés es una sensación causada por una situación de tensión física o emocional. A cada uno le afecta de manera distinta y los motivos desencadenantes pueden ser también muy distintos

¿Cómo se manifiesta?

El estrés provoca una activación generalizada en el organismo aumentando el estado de alerta a la vez que produce una fase de mayor actividad y como consecuencia mayor consumo energético. Los síntomas son producidos por la tensión acumulada y son debidos al esfuerzo que necesita realizar el cuerpo para sobreponerse al nivel de resistencia que posee para el mismo. Cuando se está estresado se puede experimentar un aumento de la fuerza de los latidos del corazón, dolor de cabeza, enrojecimiento de la cara, boca seca, tensión muscular, sudoración y mareo. También pueden aparecer otras alteraciones como angustia, cambios bruscos del estado de ánimo, inseguridad, intranquilidad e insomnio.

¿Cuándo aparece?

Las situaciones que provocan estrés varían en función de la persona y su entorno. Aún así, generalmente el estrés aparece cuando se produce un cambio a corto plazo, tanto positivo como negativo o en circunstancias complicadas.

¿Qué hacer para mejorar o evitar los síntomas?

Una alimentación saludable y equilibrada es aquella en que se combinan de forma adecuada los distintos tipos de alimentos y garantiza las necesidades de energía y nutrientes. El estrés produce un aumento de la actividad diaria y como consecuencia, necesitamos más nutrientes para compensar el mayor gasto.

El estrés puede provocar que se recurra a hábitos alimentarios incorrectos, como aumentar el consumo de comida rápida y por tanto, un aporte insuficiente de nutrientes. A su vez, en estos períodos los requerimientos nutricionales pueden verse aumentados. Resulta muy importante pues, consumir una alimentación saludable y equilibrada, que puede estar acompañada de un aporte extraordinario de vitaminas y minerales. Es aconsejable dormir bien, hacer ejercicio y reducir las sustancias tóxicas como el tabaco, cafeína y alcohol. En casos de estrés elevado y ansiedad, consulte a su médico sobre las recomendaciones a seguir.

Fatiga, estrés, stress, estudio

La fatiga se produce en estados de debilidad y decaimiento o ante un importante esfuerzo físico. Pero puede aparecer también en situaciones de estrés emocional o falta de sueño.

Los estados de fatiga y falta de energía pueden conducir a situaciones de somnolencia y falta de interés por todo lo que sucede a tu alrededor. La debilidad producida en estos casos es tanto física como intelectual, reduciendo de esta manera la capacidad para trabajar e incluso para realizar las labores más sencillas.

¿Cuándo aparece?

Las situaciones que provocan estrés varían en función de la persona y su entorno. Aún así, generalmente el estrés aparece cuando se produce un cambio a corto plazo, tanto positivo como negativo o en circunstancias complicadas.

¿Cómo evitar o mejorar el decaimiento?

Los estados de fatiga y decaimiento pueden provocar un aumento de las necesidades nutritivas del cuerpo. Para afrontar y mejorar estos períodos es fundamental seguir una dieta sana y equilibrada. En situaciones de debilidad, puede ser necesario recorrer a un aporte vitamínico complementario para suplir el aumento de las necesidades producidas. Atención, en ningún caso el suplemento vitamínico puede ser sustituto de ninguna comida. Ante un estado de decaimiento prolongado, consulte con un profesional sanitario.

Decaimiento, cansancio

La convalecencia es el periodo de recuperación de una enfermedad, intervención quirúrgica o una lesión en el que el cuerpo se encuentra aún debilitado y sin fuerza. En esta etapa es donde el organismo repara las pérdidas sufridas durante la enfermedad y se restablecen progresivamente todas las funciones que se habían alterado.

¿Cómo se manifiesta?

Durante este periodo la persona se siente débil, sin hambre y puede fatigarse con frecuencia a causa del incremento de energía que necesita el cuerpo para recuperarse. El tiempo que tardan en restablecerse por completo las funciones del organismo dependerá de la enfermedad sufrida.

¿Qué puedo hacer?

Una alimentación equilibrada y saludable contiene las proporciones adecuadas de los distintos tipos de alimentos y proporciona a nuestro cuerpo la energía suficiente para realizar sus funciones. Como en situaciones de convalecencia el cuerpo necesita una mayor energía para recuperarse y evitar posibles recaídas o complicaciones. En estas ocasiones puede ser necesario un aporte complementario de nutrientes y vitaminas para suplir el aumento de las necesidades nutricionales. Ante periodos de convalecencia muy largos consulte con un profesional sanitario.

Convalecencia

La alimentación es un elemento básico para el correcto funcionamiento de nuestro cuerpo. Conseguiremos la energía necesaria para ello cuando tengamos una dieta saludable y adecuada que cubra los requerimientos del organismo.

La dieta desequilibrada es aquella en la que el aporte de nutrientes no es suficiente y a consecuencia de ello se puede producir síntomas como fatiga, cansancio, alteraciones del estado anímico o insomnio.

Dieta saludable


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